Cómo no vas a saberlo mi amada,
si por ti de lágrimas se empapa mi almohada.
Que no te pertenezco bien lo sé,
otro cuidará de tu querer.
Siempre que tú quieras,
mi puerta estará abierta.
De energías y calores,
saben bien mis estertores,
de inclemencia visceral,
mueren inquisidores,
preguntando el porqué,
este pobre corazón,
aferrado a una vivencia,
imaginando una pasión,
que le quema la razón,
que adelanta su final,
marchitada lozanía,
tabla de salvación,
maneja tú este timón,
dame aliento,
te ofrezco el sol,
que el espacio nos separa,
estrellado firmamento a ti te ampara,
mas la magia de la noche… ya no me acompaña.
Quiero esa fusión,
adoro tu pasión,
en besos regalados,
abrazos,
lametazos,
la dicha de saber,
que el mar que a mi te trae,
se vuelve a sublevar,
de celos encendido.
Ven por mí, querida,
salva a este pecador,
que te ama,
te desea,
te quiere hacer el amor.
Mañana regreso al paraíso.
Han sido demasiados años separado del calor de tu presencia.
La corta espera en la estación se dilata mientras el recuerdo de todas las cosas que he pasado va difuminándose, fundiéndose con la lluvia cadenciosa que entristece el día como queriendo expresar la pena que siente este lugar al llegar el momento en que lo abandono.
Todos los matices van perdiéndose.
Aquello que tan importante parecía, curioso, inhabitual o absurdo, ha sido olvidado, arrinconado en lo oscuro de la mente que todos poseemos; ese lugar en el que descargar la basura alienante que hemos ido acumulando en nuestra marcha por la existencia; la morbosa cripta de las humillaciones padecidas en la propia carne, en el alma de cada uno.
Acoso de miles de torres de hormigón que impiden llegar la imagen de un paisaje real.
Invento mis encuadres porque no alcanzo a vivirlos.
Veo desde mi altura unidades como tú que se cruzan sin verse. Diría que sus movimientos no tienen sentido, no tienen un fin.
Vacíos.
Existencias fundamentadas en metas futuras precedidas de tiempos sin objetivos, tiempo inútil que te impide conseguir ahora lo que se supone que un día llegará. Necesidades creadas por mentes siniestras que tal vez desconozcan el alcance negativo de su pensamiento.
El progreso es así; eso pretenden hacerte creer; es más, eso te venden.
Y tú piensas (¡ojalá no se enteren!, hoy eso es un crimen) y no entiendes. Pero es un elevado número ya el que marca esta nota discordante. Día a día crece.
Explosión.
Revolución.
Evolución.
No te creas superior a ellos, son seres engañados, tal vez por gente como tú, pero cruel. Odiarles por su estupidez sería necio e improductivo.
¡Sálvate! y, contigo, salva tu pequeño mundo. Es un salto en caída libre; olvida tu paracaídas; el fondo jamás (llegará) va a llegar.
Alivio.
Nunca caigas en su trampa, la de las necesidades creadas, inútiles cosas que sólo a ellos benefician.
Confort a plazos.
Mas no mires atrás; el pasado sólo fue eso; y no existe futuro, el futuro eres tú, que nadie te marque la senda.
Dirección.
Corrección.
La esperanza que siempre abrigaste tiene que manifestarse por alguna de las grietas de ese muro que te oprime, demasiado tiempo para una pesadilla, sus fuerzas debilitadas no soportan más tu empuje.
Acción.
Emoción.
Ambición, desde pequeño ya, hasta que crees que es algo inherente al ser humano.
No.
Lucha.
Competencia.
Falsedad.
No.
El viento si que consigue llegar hasta mí.
Frío.
Otoño.
Pero aquí transporta ruidos artificiales, voces (sin sentido), una vibración que satura mis sentidos, ruidos de oscuros presagios.
Y la noche y su silencio con gotas de agua en un cristal.
Las auroras del invierno nos lo enseñan aún mejor, que los días largos son fruto del verano, y del sol ...
La amargura de este frío nos sorprende sin razón por ser tan ingenuos imaginando el calor que aún tardará en dibujarnos la sonrisa a los dos pequeños que se mueven en nuestro interior y que añoran las playas cálidas bajo el sopor de tiernos veranos perdidos vagando en la ilusión de retozar alegres sin control, escapados del mundo y del dolor, acoplados a la esencia del cosmos creador, enrolados en el buque insignia del fragor de mil batallas soñadas por el amor...
Un día despiertas cuando la ciudad hace tiempo que funciona bajo una frenética actividad que te lleva a reflexiones nada profundas sobre la existencia, tus circunstancias y el anhelo por conseguir lo que sueñas...