Cómo no vas a saberlo mi amada,
si por ti de lágrimas se empapa mi almohada.
Que no te pertenezco bien lo sé,
otro cuidará de tu querer.
Siempre que tú quieras,
mi puerta estará abierta.
De energías y calores,
saben bien mis estertores,
de inclemencia visceral,
mueren inquisidores,
preguntando el porqué,
este pobre corazón,
aferrado a una vivencia,
imaginando una pasión,
que le quema la razón,
que adelanta su final,
marchitada lozanía,
tabla de salvación,
maneja tú este timón,
dame aliento,
te ofrezco el sol,
que el espacio nos separa,
estrellado firmamento a ti te ampara,
mas la magia de la noche… ya no me acompaña.
Quiero esa fusión,
adoro tu pasión,
en besos regalados,
abrazos,
lametazos,
la dicha de saber,
que el mar que a mi te trae,
se vuelve a sublevar,
de celos encendido.
Ven por mí, querida,
salva a este pecador,
que te ama,
te desea,
te quiere hacer el amor.
Las auroras del invierno nos lo enseñan aún mejor, que los días largos son fruto del verano, y del sol ...
La amargura de este frío nos sorprende sin razón por ser tan ingenuos imaginando el calor que aún tardará en dibujarnos la sonrisa a los dos pequeños que se mueven en nuestro interior y que añoran las playas cálidas bajo el sopor de tiernos veranos perdidos vagando en la ilusión de retozar alegres sin control, escapados del mundo y del dolor, acoplados a la esencia del cosmos creador, enrolados en el buque insignia del fragor de mil batallas soñadas por el amor...
En la noche de sentido frío la luna me miraba sabiendo de mi inquietud, ahora sé por ella que mis sueños han sido olvidados en un baúl, las lágrimas enturbian su contorno, la vida es más difícil cuando no estás tú...
Camuflado entre las sombras espío tus movimientos, interrogo a las estrellas de constelaciones inventadas, esperanzas alimentadas de la ilusión del amor, entre líneas a leer me acostumbró tu narración...
De vacíos tiempos muertos y ahogos sin respiro, luminosidad difusa en la lejanía, sin referencia sobre saber si volaba o me caía, el humo del incendio no se diluye y prolonga mi castigo.
Tras el tul que a ti te esconde deposito mi cariño, emociones muy sinceras que la razón a veces niega, alimento el corazón que se entrega sin condiciones, te lo dejo en prenda al saber que eres mi destino... _____________________________________________
Labios enganchados brazos poderosos torsos bronceados pelo sedoso piernas esculpidas sensibles oídos misteriosos ojos camas que me extrañan la ducha tus silbidos mensaje de voz frío contestador...
caminos escondidos en tu pecho anochecido perfumes y fragancias un nudo en la garganta sollozos reprimidos hombros decididos promesas olvidadas manos entrelazadas los cruces de caminos miradas que se escapan ilusiones robadas comprender no decir nada la noche y tu vacío ahora me acompañan.
Es la vida sencilla del alma que busca ser dichosa... que, acosada por el flujo de los actos peregrinos del vivir, se refugia bajo el árbol equivocado... y, arrastrada por el hecho cotidiano de seguir, extravía su destino... que es la dicha junto a ti.
Universo en el que morar, el principio y el fin, no podría ser yo... sin ti.
Tus esquemas los quisiera para mi... pero la falta de habilidad que me caracteriza no me los deja adquirir.
Vivir y ser feliz... aunque estar bien no sea suficiente para ese término definir... es lo que buscamos todos en el cotidiano devenir.
Tú mi felicidad eres, sólo por el hecho de existir... y haber decidido tu vida conmigo compartir.
Mas yo no logro reunir ese encanto que grata pueda hacer tu existencia.
Si un regalo de los dioses soy... esos pobres debieron equivocarse contigo.
Obviaron leer el manual de instrucciones que define las características del producto... pero... ¡qué digo!, las personas no tenemos instrucciones de uso.
Otro cuerpo en otro tiempo, paralelo, anterior o anclado en un futuro, ya experimentó eso mismo que ahora vivo yo, que ayer viviste tú... pero su percepción distinta lo hace diferenciador, exclusivo, innovador... no es un plagio, es tu experiencia, o la mía, o la de los dos...
Yo aún lucho por ese estado de fusión en que almas separadas alcanzan la unión necesaria para crecer como espíritu único... vencedor en las tribulaciones del amor.
Tú eres el mejor regalo, mi amor, la misma esencia de ese concepto turbador que nadie definir aún logró... yo sé lo que es, eres tú.
Mi amada, mi amiga, mi querida, mi vida, mi dicha, mi consuelo, mi ternura, mi afecto, mi cielo...
Pero yo no lo consigo... incapaz soy de servir a tus propósitos, a tu plan de felicidad, al mundo algodonoso en el que es fácil descansar, a ese limbo en medio de la maldad, lejos de traiciones y del sufrir y del penar... anclado a la esperanza de que todo puede mejorar, que el futuro próspero aún será, que este momento que ahora nos atenaza frente a la cruda realidad... de colores alegres pronto se teñirá, difuminando los temores y los miedos del caminar... que la vida se promete larga y plena de bondad, con cariño, alegría... dulce despertar al lado del ser que ama de verdad.
Siento las punzadas de breves cabezonadas que me hicieron naufragar... los prontos que no pude acallar... esas iras infundadas que mis miedos provocaban sin cesar... que ahora quiero desterrar... que intento con tesón superar.
Mas la tierra de mis pies quiere escapar, no la siento ya muy firme, se comienza a deslizar, abocado a una pendiente sin final me veo arrastrado por mi mezquindad.
No quiero caer en ese abismo, quiero ser el mismo que te pudo enamorar, que las noches a su lado tú querías estar, que su voz en el teléfono te hacía disfrutar, que sonrisas te arrancaba, que caricias regalaba, que amor desbordaba... que vida te daba.
Quiero ser tu amor de nuevo, quiero que lo sientas como yo lo siento, encauzar mis sentimientos que perdidos los intuyo pues tú misma me confiesas que ya no eres feliz del todo.
Pero a solas es difícil luchar contra la angustia que se siente ante derrotas personales.
La inquietud que el espíritu presiente se transforma en desazón, en temor a ese futuro que no se puede obviar... tarde o temprano ha de llegar, ha de pasar... y no puedo ni siquiera imaginar que se llame soledad... que a mi lado tú no estés es una idea que no puedo soportar, yo te amo, ya lo sabes, pero tengo que luchar para que, además, lo sientas como algo de verdad, que ningún lugar a dudas puede dejar... que te inunde tanto que te desborde al avanzar, que tranquilice tu alma que jamás debí turbar.
Si posible fuera el volver atrás y poder rectificar, si algunos episodios yo lograse tachar... lo haría con rapidez y sin dudar.
Pero la vida no nos da esa oportunidad... la existencia no tiene la función de borrar... lo hecho ahí está... tan sólo queda intentar esforzarse por disipar esas nubes oscuras de tiempo atrás, recientes algunas, es verdad, que amenazaban el sol de tu mundo ideal, de mi mundo ideal... tan sólo queda luchar por que aquello que fue tan bonito lo sea una vez más, en este presente que queremos labrar, en nuestra vida actual, para un futuro fuerte y seguro cosechar, cabalgando siempre a lomos de la codiciada felicidad... el premio que tú siempre me das.
Necesito tu ayuda, una vez más... tu fuerza y tu saber estar... tu ilusión... tu felicidad... que la mía me dará.
Despertaste junto a mi, el cielo gris, desperezaste coqueta tu cuerpo y me sonreíste atrevida… lo entendí enseguida… te gusta el amor mañanero, descansados tras el sueño, tierno, intenso, como los dos queremos.
Acaricié tu pelo y te dije que eras bella… un te quiero… de tus labios robé besos, calor suave y profundo, nuestros ojos cerrados, sintiendo…
Tapaste mis ojazos intensos, y bailaste desnuda para mi mientras yo te miraba con las yemas de mis dedos y tú me rozabas con tu pelo, su perfume como tiernas caricias de viento... de aliento...
Mis dedos recorrían tus piernas, las yemas casi sin presión dibujando escalofríos de pasión... te gustaba... lo sentía... ascendí lentamente hasta tus pechos, me esperaban excitados, sonrosados, tus pezones ya erectos, los cubrí con mis labios, saboreándolos en silencio... de tu boca susurros…
Con masajes te cubrí, exploré tu cuerpo, con mis labios, besos, caricias, dulces lametones que hicieron que arqueases tu espalda... en tu vientre me perdí, chupo, exploro, te como… tus manos en mi cabeza, me subiste hasta tus labios, que se fundieron con los míos, estamos lanzados, nos besamos como locos, con tus piernas me atrapaste, me conduces, me marcas el camino, estás muy excitada... entré dentro de ti... arrancaste de mis ojos la venda, te miro, lo hemos conseguido, nos amamos... mordías mis labios, tus caderas desbocadas, marcando el ritmo, nos hicieron volar, nos perdimos en nosotros mismos, pudimos gozar…
Me gustaría tenerte aún aquí para no tener que recordar… siento unos calores que no son normales.
Tiemblan los pétalos sedosos de las rosas que ayer surgieron repentinas brotando en medio de los escombros. Gotas de agua de lluvia como destellos de luz que atrapan el sol caen fundiéndose con el rocío que descansa sobre el manto vegetal y humedecen la piel del mundo.
Las estrellas ocultas tras las nubes vigilan el descanso de los seres del atmosférico planeta azul.
Amores disfrazados de pasión.
Cuerpos entrelazados.
Días veloces en universos desconocidos, escondidos.
Musgo fresco sobre piedras volcánicas...
Erotismo de raso color pastel que cubre levemente la desnudez de un pecho suave y terso.
Encajes voluptuosos, cadera perfilada en piedra blanca.
Sudor y piel.
Calidez.
Perfume.
Sed.
Cielo claro sobre mar en calma.
Poemas en la tarde.
Libertad prisionera de tu amor.
Bendita esclavitud.
Salvaje fuerza que empuja a volar.
Canciones con recuerdos.
Palabras olvidadas sobre viejos papeles.
Feliz presagio de confort.
Nuevas dimensiones.
Ilusión sin temor.
Huida.
El sueño del árbol muere entre el ruido de sierras mecánicas que oscilan en el bosque. La savia portadora de vida se derrama una vez más.
Desfilan en vertical los títulos de crédito de una nueva película que concluye.
La élite de los desheredados impone la decadencia en su existencia vacía. Surge la calma del mar de cotidianidad. Olvidadas las promesas de eternas sensaciones sin límite. Duerme el deseo en el limbo del tedio. Largas horas esperando el regreso del pasado.
Acritud.
Paz.
La irrealidad de los finales felices se hace patente al bajar del tren de los locos cegados por el irracional amor. La pausa en el andén que precede el caos aporta el tiempo suficiente para, mirando atrás, calibrar la duración del viaje que acabó y saber, por fin, lo breve que resulta la felicidad...
Un día despiertas cuando la ciudad hace tiempo que funciona bajo una frenética actividad que te lleva a reflexiones nada profundas sobre la existencia, tus circunstancias y el anhelo por conseguir lo que sueñas...