Cuántos kilómetros recorridos, cuántas historias vividas, cuántas horas compartidas, cuántos sueños cumplidos, cuántos destinos alcanzados, cuántos aún por haber disfrutado...
Te paraste un cálido día de Abril, la primavera anticipando nuevos viajes... en los que ya no podrás acompañarme.
Surcaron tus ruedas todo tipo de caminos, fiel hasta el final te mostraste, noble en tus respuestas, incansable y divertido... ya era el tiempo del descanso merecido.
Ya no te despertará el motor de arranque, los calentadores no volverán a quemarte, olvidarás el baile de válvulas y pistones, no se oirá más el sonido de tu ronroneo, tus faros no rasgarán nunca más la oscuridad de la noche, no subiremos más a aquella colina para descansar de la vida...
No sale el sol porque lo prohibieron los que os encerraron, los judíos no son personas, en aquellos infiernos.
A tu alrededor alguien lamenta su existencia y un bebé te suplica con llantos calor humano.
En las alambradas crece una rosa, ¡qué bonita, si es negra!, como un símbolo de esperanza ante la desazón.
Un nazi observa cómo la contemplas extasiado.
Se acerca y te sonríe.
Le devuelves el gesto aunque no sabes muy bien por qué.
Con su bota aplasta sin piedad la rosa que cede sin resistir ni queja alguna mientras el nazi se ríe con carcajadas estridentes.
Tus sentimientos sufren un vuelco súbito.
Odias como nunca antes lo hiciste a ese ser que acaba de destrozar un rayo de vida.
Te abalanzas sobre él y, profiriendo un desgarrador grito, abofeteas su rostro.
Notas pasos a tu espalda y sobre ella chocan los proyectiles de varias ráfagas disparadas por una anónima metralleta.
Y caes sobre un costado.
Tu cuerpo sin vida.
Tu cerebro atento unos segundos más al entorno que te rodea, los suficientes para ver como el nazi que castigabas se toma la molestia de rematarte con un disparo a bocajarro en el centro de tu frente.
Notas un oscuro vacío y vuelves a despertar en un campo de flores.
Y sí... allí está tu rosa del color de la noche...
Una sinfonía fúnebre suena sin cesar cada día al despertar.
Quieren volverme locos esos fanáticos del más allá.
Manejan mis descansos y programan mi vida.
Pretenden convertirme en adulto.
Pero a mi edad no funcionan sus estúpidas normas de traición a la libertad.
Yo nací para demostrar un principio filosófico aún no formulado.
Penosa travesía por mar entre orillas irreconciliables.
Volando...
Mis ojos registran las curvas de nivel del terreno cuyo espacio aéreo surco.
Ríos... lagos donde mueren.
Valles... montes y cañones.
Aves a mi alrededor, casas sin gente, monumentos a la sinrazón del creador de abalorios y baratijas para el ser humano, racional entre irracionales desde su propio autopunto de referencia.
Egohomocentrismo.
Aire borboteante a alta temperatura que llega a derretir el asfalto bajo los pies del viajero peregrino que dirige sus pasos hacia los centros de lujo y distracción anunciados en el catálogo radioactivo que le sacó de su arcaica existencia en los suburbios del peor barrio asentado junto a la factoría de reciclaje de residuos urbanos semisólidos... ¿o es quizás el asfalto derretido a alta temperatura el que hace borbotear el aire?
Cómo no vas a saberlo mi amada,
si por ti de lágrimas se empapa mi almohada.
Que no te pertenezco bien lo sé,
otro cuidará de tu querer.
Siempre que tú quieras,
mi puerta estará abierta.
De energías y calores,
saben bien mis estertores,
de inclemencia visceral,
mueren inquisidores,
preguntando el porqué,
este pobre corazón,
aferrado a una vivencia,
imaginando una pasión,
que le quema la razón,
que adelanta su final,
marchitada lozanía,
tabla de salvación,
maneja tú este timón,
dame aliento,
te ofrezco el sol,
que el espacio nos separa,
estrellado firmamento a ti te ampara,
mas la magia de la noche… ya no me acompaña.
Quiero esa fusión,
adoro tu pasión,
en besos regalados,
abrazos,
lametazos,
la dicha de saber,
que el mar que a mi te trae,
se vuelve a sublevar,
de celos encendido.
Ven por mí, querida,
salva a este pecador,
que te ama,
te desea,
te quiere hacer el amor.
Un día despiertas cuando la ciudad hace tiempo que funciona bajo una frenética actividad que te lleva a reflexiones nada profundas sobre la existencia, tus circunstancias y el anhelo por conseguir lo que sueñas...